
- Nuestra imagen. Siempre divertidos. Para eso tocábamos.
Así éramos. Gente que nos divertía hacer lo que hacíamos. Música, canciones y expresarnos como mejor entendemos la vida.
A la izquierda, JOSÉ MIGUEL BUENDÍA, “BONYU”. Tocaba la batería. Era la “visagra”, el currante, el que nunca fallaba en directo. Un auténtico Charlie Watts de los ochenta, seguro, sencillo y a la vez, integrado y atento a todo lo que concernía a lo que hacíamos. Realmente él tomaba las decisiones porque cuando Juanma decía blanco, Juan decía negro y viceversa. Era el que tenía el voto de “calidad” del grupo, puesto que siempre preguntábamos alguno de los dos ¿tú que crees Bonyu, lo hacemos así -como el otro dice- o de este otro modo, como digo yo?. Bonyu, después de echarse hacia atrás en su banqueta de la batería, apoyarse en la pared, rascarse la cabeza con la baqueta, señalaba a quien él le daba el voto en ese momento. Nada. Como digo, un voto de “calidad” auténtico, ya que él decidía todo. Después de pasar por LOS DISCRETOS, estuvo de técnico de sonido con otros grupos, entre otros, de LA GUARDIA.
En el centro, está JUAN MANUEL FERRIZ, alma mater y “culpable” directo de la formación de un grupo de amigos convertido en grupo, enganchado a la FENDER TELECASTER de ANTONIO MOLERO (el cuarto Discreto que nunca actuó como tal con nosotros, incluso después de intentarlo enésimas veces, ¡una lástima!). Nunca olvidaré el momento en que, después de haber escuchado algunos discos de vinilo en su casa, nos comentó de pronto “en lugar de escuchar música, ¿porqué no la hacemos nosotros mismos?. De este modo, casi sin darse cuenta, tocó la fibra sensible de los otros y nos introdujimos a la par con él en este mundillo del cual, una vez que entras, es MUY DIFÍCIL salir (aquello del gusanillo… nunca se pierde). Después de estar con LOS DISCRETOS, formó la banda GINEBRA SECA y pasó varias giras con 091. Con Los Discretos, además de tocar la guitarra y cantar, Juanma compuso la mayoría de las letras, las cuales son de gran calidad. La música de la mayoría de las canciones la compuso junto con…
JUAN CABALLERO, bajista y vocalista del grupo junto con Juanma. Ese soy yo (bueno, era yo, ”algo más delgado” que ahora). Soy el que está a la derecha. Del mismo modo que me gustaba lo que hacíamos, muestro mi cara más divertida. Sonrío como Bonyu y Juanma. Nos decidimos por este cartel, entre otras cosas, por que los grupos de la época se caracterizaban por aparecer en sus carteles con semblantes serios, caras de enfado, muy cabreados y en el caso especial de Granada, con cara de “malafollá” (cualquier granaíno entenderá a qué me refiero). Además, las letras de los otros grupos eran en su mayoría, tristes, derrotistas, de historias de desamor… Las nuestras intentaban denunciar injusticias, “arreglar” la historia, en fín, no era letras, precisamente comerciales.
Mientras se forjaban LOS DISCRETOS, participé en cuantas formaciones musicales me permitía mi tiempo, cantando o bien tocando cualquier instrumento (daba igual cuál fuera, guitarra, bajo, percusión…), con otros grupos de Guadix, tales como LA CUEVA (grupo folk), LA BANDA DE LA CEBOLLA DE CRISTAL (rock progresivo), ARBOLEDA (grupo folk).
Nuestra relación con los grupos de Guadix y Granada siempre fué bastante fluida y buena, lo que nos permitió hacernos respetar mutuamente y poder participar y colaborar con ellos en diferentes proyectos.
Después de pasar por varios ensayos, el que más nos marcó, tanto a LOS DISCRETOS como a otros grupos de Guadix de la época (KATALOGOS KONVINCENTES, LOS NIÑANOS, LOS MEIN´S, TUS MUERTOS) fué el local de ensayo.ç
El ensayo se localizaba en una “auténtica” casa de la Cultura. El ANTIGUO COLEGIO MEDINA OLMOS, en el cual, además de los cuatro o cinco grupos de rock que compartíamos local, se encontraba el grupo de teatro MADINA BANU SAMMI, un grupo de PINTORES (Amezcua, Molero, P. Raya), un grupo de FLAMENCO, un gimnasio de ARTES MARCIALES y una RONDALLA de jubilados que eran un encanto, pues en sus ensayos, además de afinar las guitarras, bandurrias y laudes, daban buena cuenta de unas botellitas de vino del país y ensaladas preparadas por ellos mismos “in situ”. A veces venían a ofrecernos una “tapita de tomate”.
Como digo, una auténtica “casa de la cultura”.
De la casa de la cultura y lo que hacíamos hablaré en la siguiente entrada.